Simplemente irresistibles

Es posible que hayas visto camellos antes. Incluso que los consideres unos animales poco atractivos. Pero si le echas la vista encima a un bebe camello, no podrás dejar de mirarlo. Al contrario que los adultos, los bebés tienen un aspecto mucho más frágil y tierno.

¡Y una mirada irresistible, con esas pestañas tan largas!

 

Un andar algo patoso

Otro rasgo característico de los bebés camellos es su caminar. Cuando nacen tienen unas patas larguísimas en comparación con el cuerpo y al caminar se tambalean torpemente. Aunque hay que tener cuidado de no acercarse demasiado, porque si se asustan lanzan coces, ¡como los burros!

Más adelante, cuando son un poco más mayores, esas patas largas y resistentes les sirven para recorrer grandes distancias por el desierto, su hábitat natural.

bebe camellos en Camel Park Tenerife

Bebe Camellos en Camel Park Tenerife

Suave como un peluche

El pelaje del bebe camello también lo hace adorable. Al nacer, el pelo de las crías suele tener una tonalidad diferente del de los adultos, más grisáceo. Por cierto, hay muchos tipos de camellos y una manera de reconocerlos es por el pelo.

Los camellos bactrianos, por ejemplo, son originarios de Asia y se caracterizan por tener un pelaje largo y espeso en el cuello y sobre las jorobas.

¿Y dónde están las jorobas?

No busques las jorobas en un camello recién nacido, porque aún no le han salido. Las jorobas se formarán cuando el bebe camello empiece a comer hierba y eso no sucederá hasta que tenga dos o tres meses. Al principio, los camellos solo toman la leche de su madre. En esto también se parecen a otros animales de granja, como los burros y los cerdos, ¿verdad?

En lo que no se parecen nada es en el tamaño de los pies. Los camellos tienen unos pies enormes, desproporcionados. Pero a ellos no les importa, porque les sirven para caminar por la arena del desierto sin hundirse.

Y, por cierto, esas preciosas pestañas que tanto llaman la atención también tienen mucho que ver con el desierto. Gracias a esas pestañas kilométricas la arena no les entra en los ojos cuando hay una tormenta. ¿Lo sabías?